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Criterios de asilo, refugio y seguridad fronteriza, los de mayor controversia de acuerdo migratorio entre Honduras y EE UU

Llegó la hora definitiva para la puesta en vigor del acuerdo migratorio suscrito por Honduras y Estados Unidos.

Una misión estadounidense llegará al país en las próximas horas para iniciar las discusiones que desembocarán en la elaboración de un reglamento enfocado en cuatro puntos: Seguridad fronteriza, información biométrica, regulación de la migración y empleo e inversión.

Los temas que han provocado mayor confusión y han dado lugar a las advertencias a gritos de analistas domésticos y extranjeros son los de “país seguro”, “asilo” y “refugio” que no terminan de ser desmenuzados en sus implicaciones.

Autoridades de la Secretaría de Relaciones Exteriores de Honduras han negado hasta la saciedad que el Gobierno se haya comprometido a ser un «tercer país seguro».

No está en la agenda que Honduras sea un terreno de recepción masiva de inmigrantes que buscan asilo; tampoco congestionar las fronteras, según lo detallado por funcionarios de la Cancillería.

La versión oficialista acerca del acuerdo firmado con la administración Trump, apunta que cuando una persona llegue a Estados Unidos a solicitar asilo, no será enviada a Honduras, sino trasladada a su país de origen.

También establece que el acuerdo comprometido por Honduras es aplicado a los ciudadanos de Cuba y Nicaragua, aún y cuando el país es utilizado como tránsito hacia Estados Unidos por emigrantes de Sudamérica, del sur de Centroamérica y El Caribe.

Quienes sean requeridos por las autoridades hondureñas y arguyan que su vida corre riesgo, las dependencias obligadas estudiarán su caso y evaluarán si otorgan o no el criterio de asilo o refugio.

Y, en el caso de los hondureños que sean detenidos, tendrán que permanecer en suelo guatemalteco, antes de que sea procesada su petición de asilo en Los Estados Unidos.

Las dudas asaltan en lo que se refriere a la concesión de asilo y refugio. Expertos extranjeros en materia migratoria, tienen una interpretación diferente a la que han brindado las autoridades hondureñas acerca del acuerdo a que arribaron Honduras y Estados Unidos.

Según estos entendidos, ambos países deben proporcionar protección a los refugiados elegibles que están físicamente presentes en sus respectivos territorios, de acuerdo con sus obligaciones.

Honduras no podrá devolver ni deportar a los inmigrantes que le envíe Estados Unidos y que se encuentren en proceso de asilo, han planteado analistas entrevistados por medios internacionales; entre ellos, Univisión.

Este reporte señala que el traslado de migrantes desde Estados Unidos hacia Honduras es denominado «asilo o protección temporal», figura que convierte a esta nación centroamericana en un «tercer país seguro».

Honduras deberá garantizar que los migrantes que crucen su territorio o jurisdicción tengan acceso a petición de asilo y otorgarles un proceso completo y justo, reza una nota de prensa internacional.

Para asegurar que los indocumentados que buscan asilo sean protegidos, Honduras no devolverá ni deportará a un solicitante de asilo que haya sido referido por la potencia del norte.

Esta condición está concatenada con la obligatoriedad de Honduras de contar con un procedimiento para resolver cada caso, de conformidad con su derecho interno y convenios internacionales de los que este país sea firmante.

¿Dónde están las contradicciones? Las dudas serán evacuadas de manera más integral conforme las comisiones conjuntas evalúen los componentes del acuerdo migratorio y elaboren los reglamentos para la aplicación de dicho instrumento.

Written by Jessica Mass

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