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De un sueño a una pesadilla, el niño que conoció a Messi y tuvo que salir de casa por temor a ser secuestrado

Murtaza Ahmadi, el niño que saltó a la fama en 2016 luego que se hiciera viral una foto suya en Facebook, donde portaba una camiseta hecha de plástico con el nombre de Messi. La historia del niño afgano estuvo en todos los medios, llegó a oídos de los organismos internacionales, y también a Lionel Messi quien no dudo en ponerse en contacto con él.

5 años después de que se conociera esta historia y de que el niño conociera Messi, todo ese sueño se convirtió en una pesadilla.

Mientas el planeta entero admiraba a Murtaza, en su pueblo se reían de él.

«Todo el mundo se metía conmigo, me decían que vestía con plástico, la gente empezó a pensar que en qué circunstancias económicas estábamos, que ni siquiera podía comprarle una camiseta a mi hijo» comentó Arif, padre del niño.

El señor recordó cómo Messi llegó a sus vidas «oí el rumor de que quería conocerle, y pronto llegaron dos cajas de gente cercana a Messi a la casa, cuando vi las cajas por primera vez pensé que una tendría juguetes para Murtaza y la otra de dólares; pero no, era un balón y una camiseta«.

De esta manera el rumor de que Messi le había enviado una gran cantidad de dinero a la familia Ahmadi se extendió por la comunidad. «Nuestra cultura se basa en la caridad, si un extranjero está en contacto con él, entonces debe haberlo ayudado», comentó el tío del niño.

La gente que pasaba por el pueblo preguntaba cómo vivía, si Messi nos había mandado mucho dinero, empezó a haber gente merodeando la casa por la noche, fue muy molesto, explicaban sus padres.

La familia pidió asilo incluyendo en su petición una carta de los talibanes amenazando con capturar a la familia, para que se lamentaran de sus acciones con Messi; la petición de asilo nunca fue atendida ni acepta y los Ahmadi tuvieron que volver a Jaghori su pueblo natal.

El niño dejó el colegio, dejó de salir a la calle, de jugar, su familia lo mandó a vivir con un tío a Kabul, a 300 kilómetros de su casa, por el temor a que fuese secuestrado.

«No tengo un sitio para jugar, no tengo amigos». ¿Hubiera deseado no ponerse esa camiseta? «Me la pondría, porque adoro a Messi» dijo Murtaza.

La vida de Murtaza no parece haber mejorado respecto a lo reportado un par de años antes.

Written by Alexandra Rápalo

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