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Editorial HRN: El tasón a ‘la sombra’ y el derroche de fondos públicos

tasa de seguridad honduras
Tasa de seguridad Honduras.

Cuando colocamos en un lado de la balanza los precarios ingresos que reciben siete de cada diez hondureños que se debaten en la pobreza; y en el otro, el manejo oscuro y el derroche de los fondos públicos, No queda más que recriminar semejante sinsentido.

Es cuestionable que la gestión de las finanzas se mantenga fuera de los lineamientos de la disciplina, la racionalidad y el análisis de los principales indicadores dentro de un plan nacional de reactivación económica.

El expediente de la Tasa de Seguridad nos deja un “sabor amargo” de cómo los fondos públicos suelen ser desviados hacia propósitos distintos de sus objetivos declarados.

En la última década El Tasón ha recaudado una cantidad que ronda los 20,000 millones de lempiras. Esa suma ha sido administrada “a la sombra” y con todo “libertinaje”. Se ha hecho un “festín”, en nombre de prioridades como el combate a la delincuencia común y a la criminalidad organizada.

Los políticos han tomado a “manos llenas” los recursos que son captados por el fideicomiso de la seguridad poblacional y sobre cuyo destino no hay información confiable ni transparente.

Los ingresos de la Tasa de Seguridad han sido utilizados con una “deshonesta discrecionalidad” y sin que haya existido el mínimo interés por la práctica de una auditoria para que todos los hondureños tengamos acceso a la información sobre el empleo de tales fondos.

Porque es nuestro derecho como ciudadanos y es el deber de los servidores públicos abrir las cuentas nacionales y los balances financieros de nuestros haberes.

Hay que sentar un precedente ante la cultura de la corrupción, la impunidad, ocultamiento, abuso de los deberes y del afán de obtener “pingües negocios”, a espaldas de las necesidades y demandas del pueblo.

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En esos caminos torcidos por los que han andado nuestras autoridades en el poder, también es reprensible que se haya implantado un aparato gubernamental muy pesado para nuestras finanzas y una burocracia asfixiante que se ha ido engordando y que devora los fondos públicos.

Basta con la revisión de las cifras. En el próximo cuatrienio, el gasto corriente de la Administración Central se ha estimado que será de más de 500 mil millones de lempiras.

Sólo para 2021, se ha calculado una suma de 125,000 millones de lempiras dirigidos a sostener el perezoso e ineficiente aparato gubernamental, particularmente en el rubro de los sueldos y salarios para el cual se contempla una erogación No menor a 55,000 millones de lempiras este año, con un alza escalonada en los siguientes períodos.

Lejos de una reducción de los gastos, con la finalidad de ajustar las finanzas a los tiempos de “serios apuros”, las previsiones presupuestarias señalan mayores gastos

Se trata de un doble pecado: El manejo oscuro de los recursos públicos y el despilfarro de fondos para alimentar una estructura gubernamental “parasitaria”, a costa de la mayoría de la población de este país donde no hay educación, ni salud, ni empleo, ni seguridad; tampoco justicia social, certeza jurídica ni oportunidades esenciales para el desarrollo.

Estos días se nos plantean enormes dificultades que es menester que enfrentemos con un compromiso serio y honesto, a favor de un reordenamiento de nuestras finanzas y de la reactivación de la economía hondureña que ahora tambalea por razón de la contingencia que nos abate con agresividad.

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