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Editorial HRN: La política y la demagogia

banderas de los partidos politicos en honduras
En Honduras se marca el inicio del proceso electoral.

Está en curso la campaña proselitista rumbo a la justa de noviembre convocada para que los hondureños elijamos a quienes llevarán las riendas del país en el período 2022-2026.

Por el triste espectáculo que hemos observado de parte de los líderes y dirigentes de los partidos en contienda, podemos inferir el grado de confrontación en el que estarán sumergidos los postulados a cargos de elección en los niveles presidencial, Legislativo y municipal.

Han caído muy bajo muchos de los nominados a puestos en el poder: ambiciosos, prestos a comprar conciencias, feroces cazadores de votos, indiferentes respecto a sus compromisos con el pueblo y, en la práctica, muy apegados a los códigos de la corrupción y del oportunismo, aunque en sus discursos pregonen que ¡ya basta  con la pobreza, la miseria, la criminalidad, la impunidad y la falta de transparencia!

Aunque No todos, los políticos inscritos para la gran consulta popular de noviembre representan la antítesis de lo que deben ser los auténticos líderes que conocen su responsabilidad con el fortalecimiento de la democracia y con la consolidación del Estado de Derecho.

Ya lo hemos advertido, pero es pertinente que volvamos sobre esta realidad triste: Con honrosas excepciones, la diatriba, los discursos llenos de mentira y los planes vacíos, son los elementos que dominan el perfil de quienes pretenden quedarse en sus puestos o llegar a esos escalones por el favor del pueblo.

Estamos frente a un proceso electoral incierto, lleno de manipulaciones, de estrategias encubiertas y maniobras concebidas, tanto por los partidos políticos como por los funcionarios que representan los intereses de las instituciones partidarias en los órganos colegiados que dirigen los comicios.

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Con todo y que los hondureños hemos sufrido las consecuencias de las crisis institucionales generadas por los mismos políticos de turno, y a las puertas de un nuevo encuentro en las urnas, rondan los fantasmas del fraude y del tráfico de voluntades.

Todavía No hemos escuchado propuestas válidas a nuestros endémicos problemas de corrupción o pobreza, ni opciones frente al atolladero de nuestras finanzas, la caída de la economía, la crisis social, el descalabro de las empresas de servicio público, los atentados contra la soberanía nacional o la inseguridad jurídica.

No basta decir cosas, no es suficiente con las intenciones. Los políticos deben de poner en práctica los compromisos que asumen y mostrarnos cuál es el mejor camino por el que quieren conducir a Honduras.

El descrédito de la clase política es hondo. Sólo cabe la petición enérgica de los ciudadanos en general, de los empresarios, de las iglesias, de la dirigencia obrera y de sus brazos de apoyo, para que los aspirantes promovidos a cargos de responsabilidad ejecutiva, municipal y Legislativa presenten sus credenciales de honradez, credibilidad y compromiso con Honduras.

Porque, hasta ahora, quienes han ostentado y están anclados en el poder, nos han demostrado su desprecio por la decisión soberana del pueblo y sus aspiraciones de salir del túnel.

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personas con sus banderas de los tres partidos politicos tradicionales en honduras

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