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En el abismo de las drogas, el alcohol y el suicidio

Literalmente nuestros jóvenes están en el precipicio, a causa de su exposición a las drogas y al alcohol.

También están caminando sobre el sendero pantanoso del suicidio, ante la impavidez y la falta de sensibilidad de su entorno familiar y de la sociedad en general.

Son muchos los casos de niños y adolescentes que llevan una vida tormentosa y que tienen marcado un destino trágico. El más reciente de estos episodios es el de una menor de edad, estudiante de un colegio bilingüe, quien fue violada por un compañero y tres amigos de éste, en un hotel donde se hospedaban durante un viaje de fin de semana a la zona norte.

De acuerdo con la denuncia interpuesta ante los entes judiciales por sus padres de familia, la joven fue drogada antes de ser abusada por su presunto amigo y conocidos.

¿Cómo no traer a memoria el mediático caso de Carlos Collier, en cuya muerte estuvieron involucrados su grupo más intimo de amigos, casi hermanos por los lazos que los unía.

No dejan de causar estremecimiento las escenas dolorosas de niños y de adolescentes que están poniéndole fin a su existencia por múltiples razones correspondientes básicamente con la desintegración familiar.

Inciden, en estas desgracias, la falta de amor, la incomprensión, las estrechas alternativas de desarrollo de las potencialidades de las víctimas, la nefasta influencia del entorno corrupto y malvado; por encima de todo, la manipulación ejercida por las redes sociales, el mal de este siglo.

Nuestros niños y jóvenes están perdidos, sin horizonte, sin objetivos de vida. No es culpa de ellos. Es responsabilidad de los gobernantes populistas y de los organismos aprovechados que dicen defender los derechos de las nuevas generaciones.

El mal de la niñez y juventud de Honduras es una sentencia que cae con el mismo peso sobre la sociedad pervertida e irresponsable, los líderes espirituales que no han sentado su papel con el prójimo y los propios progenitores que cada vez son más inconscientes del enorme compromiso que tienen de formar a sus hijos en bien y en honra.

¿Cuándo vamos a entender todos que hay que hacer algo y no enclaustrarnos ante la vorágine que está acabando con nuestros niños y jóvenes, lanzados al abismo de la drogadicción, el alcohol y el suicidio?

Written by Jessica Mass

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