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En Honduras, 5 de cada 10 alumnos desertores abandonan clases por violencia y emigración

La mitad de los estudiantes que desertan de las aulas de clase lo hacen por dos razones específicas
Son muchos los factores que generan un panorama hostil para los niños y jóvenes.

La mitad de los estudiantes que desertan de las aulas de clase en Honduras lo hacen por dos razones específicas: Por el desplazamiento interno a causa de la violencia, y porque emigran ilegalmente hacia Estados Unidos.

Los informes elaborados por órganos que se dedican a encontrar las causas y consecuencias de la deserción escolar, concluyen que los niños que se desligan de su proceso de enseñanza no caen en este extremo por falta de interés, sino porque son orillados a ello.

Son muchos los factores que generan un panorama hostil para los niños y jóvenes, entre los que pueden ser enumerados la pobreza agudizada por la crisis sanitaria y la falta de medios tecnológicos, pero -especialmente- por la movilización forzada y la salida hacia el norte.

La creciente criminalidad en el país ha hecho que se incremente el número de personas que son desalojadas de sus casas, intimidados por las bandas delictivas.

Los estudios de instituciones del Estado revelan que anualmente, entre 17,000 y 20,000 personas huyen de sus casas, porque su vida es puesta en riesgo.

Siete de cada diez núcleos familiares reportan que han tenido que irse de sus lugares de residencia, como consecuencia de que han sido víctima de uno o más hechos de violencia.

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Son entre cuatro mil o cinco mil hogares desplazados cada año, en su mayoría en los departamentos de Cortés, Francisco Morazán, Olancho y Atlántida. Esto se traduciría en una cifra promedio de 15,000 niños que, por la razón apuntada, son sacados de su círculo educativo, social y económico.

¿En qué desemboca este fenómeno? Directamente en la emigración irregular de núcleos familiares enteros, entre los que se encuentran -justamente- los menores de edad, a quienes se obliga a desarraigarse de sus centros de estudio.

Los datos estadísticos muestran una condición humana muy grave para los menores que abandonan las aulas de clases y que se aventuran a irse del país, principalmente a Estados Unidos.

Hasta agosto de este año el Gobierno de Honduras contabiliza 35,000 hondureños retornados, entre ellos, cinco mil menores de 18 años de edad.

Además de que los estudiantes salen de la escuela para explorar otras oportunidades de vida, el sistema educativo muestra una enorme brecha en la cobertura y en la calidad.

Se estima que la suma de la pandemia, el impacto de los fenómenos naturales, la pobreza ensanchada y la ausencia de políticas públicas que permitan abordar la actual crisis, se refleja en el retroceso de unos cinco años en la calidad educativa. Los expertos señalan que, en realidad, el país ha dado marcha atrás unos diez años en la enseñanza.

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