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Hondutel, el vivo retrato: Contratos colectivos erosionan finanzas de instituciones públicas

Hondutel
Instalaciones de Hondutel en Tegucigalpa.

El debilitamiento y el estado de finanzas en quiebra de una buena parte de las instituciones del Estado, No sólo es responsabilidad de los funcionarios que devengan salarios desmedidos.

El profundo desbalance que ha llevado a la agonía a muchas dependencias gubernamentales y empresas autónomas, es también responsabilidad de la dirigencia sindical que ha negociado contratos colectivos insostenibles.

La Empresa Hondureña de Telecomunicaciones (HONDUTEL), es un vivo retrato de cómo la mala gerencia y las ambiciones de líderes gremiales que han acumulado poder y sumado conquistas laborales que ha terminado por derrumbar la institución.

El mismo gerente de la institución, Carlos Montoya, ha denunciado en declaraciones ofrecidas a HRN que «la anarquía con que ha sido manejada la empresa ha creado una especie de mafia parasitaria que extorsiona los ingresos».

El funcionario ha imputado a algunos sindicalistas de haberse convertido en millonarios, gracias a todas las prebendas que reciben y que están plasmadas en el contrato colectivo.

HONDUTEL reporta un déficit de 20 millones de lempiras mensuales y una deuda de 6,000 millones de lempiras y para su recuperación se necesitaría la inversión de 2,000 millones de dólares.

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En los dos años anteriores, la empresa acumuló pérdidas por casi 400 millones de lempiras, como reflejo de la caída que ha experimentado de manera progresiva y marcada desde 2005.

Los contratos suscritos entre las partes han sido, por costumbre, documentos que contienen hasta un centenar de cláusulas, la mayoría de ellas con privilegios excesivos para los sindicalistas.

Las negociaciones entre las autoridades y los trabajadores de las telecomunicaciones han dado por resultado el otorgamiento de beneficios que no van de acuerdo con la desastrosa realidad actual de HONDUTEL, sino más bien en sintonía con los tiempos en que la institución era una «mina de oro» y sus transferencias al Gobierno Central alcanzaban los 2,000 millones de lempiras anuales.

En promedio, el pago de sueldos y salarios ha representado alrededor del 50 por ciento del presupuesto de la institución, transformada hoy en «harapos», en un «esqueleto» de las telecomunicaciones.

La inversión en la modernización y competitividad de HONDUTEL, se ha sacrificado para sostener la burocracia y alimentar la alianza entre políticos y líderes sindicales.

La revisión de los contratos colectivos se vuelve necesaria en la medida en que los recursos del Estado son desviados al mantenimiento de la masa salarial y no a invertir recursos en los sectores vitales de la educación la salud y la producción.

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