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Negocio: Las pipas obtienen ganancia de 1,300% por venta de agua

La necesidad de la población de acceder al agua potable es aprovechada por quienes han formado redes dedicadas a la venta de barriles o cisternas.

Para estas agrupaciones, la comercialización del vital líquido se ha convertido en un negocio que les brinda réditos que se calculan en 1,300 por ciento.

Datos brindados por técnicos del Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (SANAA), revelan que la institución nada más cuenta con seis cisternas para cubrir la demanda de la capital.

Este hueco e incompetencia de la institución estatal para darle cobertura a la demanda creciente, ha contribuido a la proliferación de unas 200 pipas particulares que ofrecen el servicio a un costo exagerado.

Los carros-tanques se abastecen de tres centros del SANAA ubicados en Los Laureles, La Divanna y Toncontín, a un costo de dos lempiras con 70 centavos que luego ellos venden por 35 lempiras.

Se trata de una actividad que les deja a los propietarios de tanques distribuidores utilidades desproporcionadas que nadie controla y que, de paso, están fundamentadas en el sacrificio de los que menos tienen y que se ven obligados a pagar altos costos para solventar -en parte- su desesperante realidad.

Las envasadoras reciben, igualmente, escandalosos dividendos. Dirigentes de las Juntas de Agua, han revelado que dichas compañías abastecen del mismo sistema del SANAA lotes de medio centenar de botellones por los cuales se agencian la cifra de dos mil ochenta lempiras.

El impacto de la escasez a del vital líquido es más fuerte en las grandes ciudades. Las represas del Distrito Central, para hacer un señalamiento específico, están a la mitad de su nivel.

Lo grave es que cada año, el Distrito Central recibe un flujo migratorio entre 25,000 y 30,000 personas, que se traduce en una elevación del tres por ciento en la demanda de agua que No puede ser satisfecha.

Casi la totalidad de los municipios del país sufren por la escasez de agua, de tal manera que hasta ahora los pobladores recibían el servicio una o dos veces por semana, pero el suministro se ha reducido a unas pocas horas cada 15 ó 30 días.

Los estudios señalan que el 80 por ciento de las ciudades del país enfrentan dificultades por el agotamiento de fuentes de abastecimiento del vital líquido y por la falta de obras de agua potable.

Written by Jessica Mass

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