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OPINIÓN | La muerte de Robert Lima nos deja dolor y alarma

Víctima de un paro cardiorrespiratorio en la zona de Carrasco, en Montevideo, mientras jugaba un partido de fútbol, dejó de existir Robert “Bola” Lima, un jugador con una gran personalidad, a quien conocimos en sus inicios con Peñarol.

Allí jugó desde el año 1993 y le tocó formar parte de una época gloriosa de los Aurinegros uruguayos. Estuvo entre 1993 y 1998 aunque, después de militar con Olimpia, regresaría para una segunda etapa.

Sin embargo, en ese primer tramo con los Carboneros Lima fue protagonista del famoso “Quinquenio” que obtuvo Peñarol. En Uruguay, “Quinquenio” significa ganar cinco títulos de campeón uruguayo de forma consecutiva. Y Lima formó parte de esa plantilla, con entrenadores como Gregorio Pérez o Jorge Fossati.

Incluso, en algún momento Robert Lima recordó en la prensa uruguaya que uno de sus goles más importantes precisamente fue contra Nacional, su tradicional rival, en una de esas finales de los cinco torneos consecutivos que consiguió Peñarol.

Aquí, en Olimpia, el “Bola” Lima dejó registrada su marca personal. El carácter, la personalidad y también esa firmeza defensiva que lo hizo resaltar como defensa central o como lateral izquierdo.

Siempre fue una figura muy destacada, a tal punto de participar en la selección uruguaya cuando Héctor Núñez era técnico. En las eliminatorias hacia Francia 1998, fue titular en un partido contra Colombia en Barranquilla.

Acá, en Honduras, se lo recuerda obviamente por su garra, su carácter y su firme determinación en un Olimpia histórico, del cual hay sobrados registros.

Más allá de todo eso, Lima era un típico defensa uruguayo, con mucha fortaleza y decisión en el momento de luchar por el balón pero, además de ese registro, fuera de las canchas siempre fue una persona muy equilibrada, muy afable, muy austera en su conducta y su comportamiento.

Luego, como técnico, dirigió a las divisiones menores del Peñarol e incluso tuvo un paso por el Juticalpa de la Liga Nacional.

Lima tuvo una carrera formidable. Será muy bien recordado. Después de aquel “Quinquenio” con el Peñarol, se desempeñó en el Chacarita Juniors argentino, vino al Olimpia, regresó al Peñarol y tuvo dos pasos por clubes de China. Después estuvo en el Sporting Cristal peruano, en 2004, y en el Liverpool de Montevideo, en 2006. Finalmente se retiró con el Cerro Largo, en el 2008. Cerro Largo es el departamento del cual era oriundo.

Sin duda alguna, esta muerte es dolorosa, han habido muchas expresiones de solidaridad con quien fue un símbolo de aquel “Quinquenio” de Peñarol. Falleció cuando estaba por cumplir años y es que justamente este viernes 18 de junio habría cumplido 49 años de edad.

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El recuerdo de muchos de sus compañeros se ha testimoneado a través de la redes sociales, entre ellos el de Martín García, excompañero suyo en Peñarol y exentrenador de Real España.

“Hay noticias que no podemos entender. Te fuiste, negro querido. Dolor enorme en el alma. Abrazo enorme a la familia. En paz descanses, amigo”, escribió García en su Twitter.

José Luis Félix Chilavert, el exguardameta de la selección paraguaya, también lamentó la muerte de Lima. Chilavert estuvo en Peñarol y fue campeón uruguayo en 2003.

“Descansa en paz, guerrero, y que Dios te tenga a su lado”, tuiteó, por su parte, Chilavert.

Robert Lima falleció víctima de un paro cardiorrespiratorio y este es el factor que provoca que hablemos de alarma en esta columna de opinión. Hace muy poco un jugador profesional de la selección de Dinamarca, Christian Eriksen, tuvo un paro cardiorrespiratorio en un partido de fútbol, en la Eurocopa que se juega actualmente.

Este viernes, por la mañana, se conoció que el jugador fue intervenido quirúrgicamente y que se le implantó un desfribilidador automático para evitar que sufra un nuevo ataque al corazón. Se trata de un aparato eléctrico, similar a un marcapasos, que puede detectar un ritmo cardíaco anómalo e incluso revertirlo automáticamente mediante descargas eléctricas o técnicas de estimulación menos traumáticas.

Justamente ese es el tema que alarma. Robert Lima falleció jugando al fútbol, con un cardiorrespiratorio similar al que casi fulmina a Eriksen. El “Bola” murió en Montevideo, en la zona de Carrasco, porque nadie contó con los elementos médicos y científicos necesarios para reanimarlo.

Es doloroso también saber que Lima jugó ese partido amistoso porque al equipo juvenil que dirigía le faltó uno de sus integrantes y él se incluyó para jugar. Se intentó reanimarlo por mucho tiempo, sin éxito, e incluso nos enteramos en las últimas horas que Lima ya había sufrido un episodio similar estando en su natal Melo, en una situación de la que se recuperó.

Pero es, sin duda, una alarma que debe ser promovida como señal de advertencia: ¡No se puede jugar con la salud! ¡No se puede jugar al fútbol si no hay una certeza absoluta sobre la salud!

Hablo del fútbol aficionado. Escribo estas líneas pensando, sobre todo, en las múltiples ligas de veteranos que abundan y que se desarrollan sin ningún tipo de control médico. Ni un carné de salud, ni una ambulancia en la cancha y mucho menos un desfribilidador. Por eso, ¡esta muerte, que tanto dolor nos causa, vuelve a encendernos las alarmas de la prevención!

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Written by Julio Núñez

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